Sesionbes Bibliográficas. 23 de Diciembre de 2013 (311)

En aquellos pacientes afectos de enfermedad pulmonar crónica obstructiva (EPOC) la medida con mejor eficacia demostrada para disminuir la progresión de la enfermedad es la disminución de la exposición al agente causal, normalmente el tábaco. Los broncodilatadores inhalados disponen de una eficacia modesta en la mejora de la sintomatología de la EPOC. A falta de una alternativa más óptima, el salbutamol, un agonista beta-2, o el ipratropio, un anticolinérgico, son utilizados como tratamiento de primera línea a pesar de su perfil de efectos adversos. En caso de sintomatología persistente los agonistas beta-2 de larga duración se consideran una alternativa, sobretodo en caso de que la disnea afecte durante el sueño.
Glicopirronio es un anticolinérgico de larga duración que ha sido autorizado en la Unión Europea y en España para el tratamiento habitual de los pacientes afectos de EPOC. La posología consiste en la inhalación de una cápsula de 44 mcg una vez al día.
El dosier de evaluación clínica se basó en 3 estudios donde no se comparaba con salbutamol. En dichos estudios se incluyeron un total de 2051 pacientes y se comparó el fármaco con placebo o con tiotropio. Los pacientes tenían una edad media de 66 años, eran fumadores en su mayoría y afectados de EPOC moderada o grave. No se observó diferencia en mortaldiad entre los distintos grupos y tampoco se observó una mejora en las exacerbaciones respecto a tiotropio. Según el dosier de la EMA, las diferencias observadas entre los grupos de anticolinérgicos y placebo fueron débiles y no alcanzaron los niveles de relevancia habitualmente aceptados.
En dos de los ensayos se evaluó el fármaco al menos 26 semanas. Los efectos cardíacos graves fueron más frecuentes con glicopirronio que con tiotropio o placebo. El bajo número de eventos no permite conocer la importancia de estos riesgos cardíacos de glicopirronio. La Agencia Europea ha recomendado la elaboración de un registro para acabar de conocer dichos riesgos.
Glicopirronio parece compartir el mismo perfil de efectos adversos que los anticolinérgicos inhalados: sintomatología atropínica y riesgo de infección de las vías respiratorias altas.
Se considera que el dispositivo de inhalación es simple y su utilización es sencilla al no requerir coordinación mano-inspiración.
A nivel práctico glicopirronio no supone ninguna mejora respecto a otras alternativas: no mejora el pronóstico y tiene un efecto sintomático modesto. Además existen dudas respecto al perfil de toxicidad cardíaca. Se recomienda que en caso de necesitarse un tratamiento de larga duración es preferible utilizar agonistas beta-2 como formoterol o salmeterol.
Palabras claves:
  • Tabaco
  • Tabaquismo
  • Glicopirronio
  • Formoterol
  • Salmeterol
  • EPOC
  • Anticolinérgicos
  • Agonistas beta-2
  • Ipratropio
  • Tiotropio

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.