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Erisipela: enfermedad, tratamiento y profilaxis.Erysipelas, 01.05.2013: Merck Manual - New England Journal of Medicine 2013; 368: 1695-1703 - Arzneimittelbrief 2013; 47: 39-40 - La revue Prescrire Idées-Forces; 01.10.2012: Érysipèle de jambe, en bref + Érysipèle de jambe: traitement - Pharmazeutische Zeitung 2011; 38: id=39391 - Prescrire (2007) ; 27 (287) : 687-691
La erisipela es una infección cutánea cuyo origen generalmente es una herida o ulceración común, en la que los agentes infecciosos, principalmente streptococos, penetran en la dermis y la epidermis. Su tratamiento consiste en una antibioterapia sistémica y en casos recurrentes puede ser eficaz una profilaxis a base de penicilina.
La mayoría de las infecciones cutáneas bacterianas pueden ser tratadas de manera segura a nivel ambulatorio, pero la Erisipela es una excepción ya que puede llegar a poner en riesgo la vida del paciente, por lo que es la infección cutánea bacteriana que más comúnmente requiere tratamiento hospitalario. La erisipela no es una enfermedad contagiosa.
En general, la erisipela es causada por estreptococos del grupo β-hemolítico A, y más raramente por Staphylococcus aureus. La presencia de heridas o ulceración en la piel o el hecho de haber padecido la enfermedad con anterioridad son los principales factores de riesgo conocidos. Típicamente, la puerta de entrada del agente infeccioso suele distar de la localización de la erisipela (por ejemplo un erisipela que aparece en la parte inferior de la pierna puede haber tenido su entrada en un intertrigo interdigital o pié de atleta).
La erisipela es una infección cutánea superficial que se limita a la dermis y epidermis, pero los vasos linfáticos de la piel también se ven afectados. El inicio de la enfermedad es una dermatitis aguda con sensación de tensión y respuesta de dolor a la presión. El enrojecimiento intenso e hinchazón se extienden de forma asimétrica y a diferente velocidad tomando una forma irregular o de lengua la zona afectada. Sin embargo, el eritema está claramente definido y la zona aumenta su temperatura. Estos síntomas específicos también pueden verse acompañados de fiebre alta, escalofríos, linfangitis, hinchazón, inflamación de los ganglios linfáticos y sensación general de enfermedad.
Localización:
Se presenta generalmente en las extremidades inferiores (70-80%), pero también puede aparecer en la cara (5-20%).
Factores de riesgo:
• Presencia de una puerta de entrada (micosis interdigital, úlceras crurales, heridas quirúrgicas, etc).
• Edema causado por ejemplo por una erisipela preexistente, una operación ortopédica o una insuficiencia venosa crónica.
• Diabetes.
• Sobrepeso.
• Edad mayor de 60 años.
Pronósticos y opciones de tratamiento:
Una erisipela no tratada puede ser fatal en el 15-40% de los casos, tras complicarse por una septicemia o una infección renal. La evolución de la enfermedad es favorable con la terapia antibiótica, disminuyendo la mortalidad, las posibles complicaciones, la duración de la infección y el dolor. En función de la gravedad de las lesiones cutáneas la mejora será más o menos prolongada, pero suele curarse en unas pocas semanas bajo tratamiento antibiótico sistémico.
Tipos y pautas:
- Casos de leve a moderado, primera infección, erisipela clásica: amoxicilina vía oral 3x500 mg / día.
- Casos más severos, primera infección, especialmente para las personas en riesgo: al principio tratamiento intravenoso seguido del paso a la vía oral. Fármaco de elección: Penicilina.
- Si existe alergia a la Penicilina: macrólidos (azitromicina, claritromicina, clindamicina) o cefuroxima. No deben elegirse macrólidos en caso de pacientes coronarios.
- Erisipela facial: Como regla general tratamiento intravenoso con amoxicilina / ácido clavulánico.
- En caso de recurrencia: tratamiento antibiótico desde la aparición de los primeros síntomas con penicilina V vía oral, penicilina G intramuscular o eritromicina vía oral.
La duración del tratamiento en los casos de primera infección, dependiendo de su origen, será de 5 a 14 días como mínimo (hasta tres días después de la desaparición de los signos de inflamación aguda), y, en caso de recurrencia, hasta al menos 21 días.
Profilaxis de las recurrencias
Un tercio de los casos de infección por Erisipela pueden presentar recurrencias aunque, por lo general, suelen ser de menor gravedad que la infección inicial.
El tratamiento de la puerta de entrada (p. ej., tratamiento del pie de atleta o cuidado de la piel en general), y de los cofactores de predisposición (por ejemplo, refuerzo del drenaje linfático, uso de medias de compresión en pacientes con linfoedema crónico o diabetes) puede ayudar a prevenir la aparición de esas recurrencias.
Estudios antiguos a pequeña escala demostraron que la profilaxis con antibióticos puede contribuir a una menor reincidencia y un estudio reciente de mayor envergadura parece confirmarlo.
Se trata de un estudio multicéntrico, aleatorizado, doble ciego que incluyó 274 pacientes con erisipela recurrente en la pierna a los que se les hizo un seguimiento de 3 años. Un grupo recibió penicilina (250 mg por vía oral 2 veces al día), y el otro un placebo (2 veces al día) durante 12 meses. Los resultados mostraron que el tiempo hasta la primera recurrencia (variable principal) fue significativamente mayor en los pacientes tratados con penicilina y en estos mismos pacientes los episodios recurrentes fueron menos frecuentes.
Consejos generales en caso de erisipela:
• Inmovilizar y elevar la extremidad afectada.
• En caso de erisipela de la cara: dormir en posición de sentado.
• Aplicar compresas frías (por ejemplo, cataplasma alcohol).
• Tratamiento de la puerta de entrada(por ejemplo, tinea pedís –pié de atleta-).
• Paracetamol en caso de dolor y fiebre, pero nunca los antiinflamatorios no esteroideos (estos parecen aumentar el riesgo contraer fascitis necrotizante o infecciones de la dermis).
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