Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Junio de 2000 (16)

La rinitis alérgica es causada por la exposición de pacientes sensibilizados a antígenos inhalados y mediada inmunológicamente por un mecanismo de hipersensibilidad tipo I. Los antihistamínicos en la rinitis alérgica compiten con la histamina por los receptores H1. Los antihistamínicos de segunda generación también antagonizan a los leucotrienos, prostaglandinas y quininas. Los antihistamínicos H1 clásicos presentan efectos como sedación y efecto anticolinérgico, mientras que los últimos fármacos como el astemizol, cetirizina, ebastina, fexofenadina, loratadina y mizolastina carecen de estos efectos o intentan minimizarlos. Todos son eficaces en rinoconjuntivitis moderada o intermitente. Utilizados por vía oral son efectivos en rinorrea, estornudos y prurito nasal, y no en congestión nasal. Todos los nuevos antihistamínicos H1 tienen metabolismo hepático salvo la cetirizina. La cetirizina interacciona con los macrólidos y antifúngicos, por ello se requiere ajustar la dosis de antihistamínico. Alguno de estos principios activos se ha asociado efectos adversos sobre el ritmo cardíaco pero se han minimizado al no exceder la dosis diaria recomendada. Los antihistamínicos tópicos como la azelastina y levocabastina están indicados en casos de síntomas moderados o intermitentes. Se empieza a notar mejoría a los pocos minutos de haberlo tomado. Las formas farmacéuticas disponibles por vía tópica son colirios (recientemente incorporados en el mercado) e inhaladores nasales. El tratamiento farmacológico es más eficaz si se puede anticipar su uso al iniciar los síntomas. No existen estudios concluyentes sobre la eficacia de los nuevos antihistamínicos.
Palabras claves:
  • EFICACIA
  • TOPICOS
  • INTERACCIONES
  • ANTI-HISTAMINICOS
  • ORALES
  • ARRITMIAS
  • SINTOMAS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.