Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Octubre de 2003 (52)

La úlcera péptica consiste en una pérdida de sustancia epitelial de la mucosa gastroduodenal que queda expuesta al ácido y la péptina. Por su localización se puede distinguir entre duodenal, gástrica (distal o proximal), y del cardias y saco herniario (hernia de hiato). Según su evolución puede ser aguda o crónica, esta última, prolongada y con exacerbaciones que pueden durar toda la vida. Pueden estar asociadas a Helicobacter pylori, a AINEs, o a estrés. La úlcera péptica es un importante problema de salud que afecta a un 10-15% de la población, considerándose que un 1% presenta enfermedad activa en un momento determinado. Se asocia a tabaquismo y estrés, a grupos sociales menos favorecidos y a raza negra o hispana. La úlcera gástrica es más frecuente en el tramo de 50 a 65 años, siendo rara en menores de 40 años. La duodenal es más frecuente en varones de 30-40 años y se suele localizar en el bulbo duodenal, estando las posbulbares normalmente asociadas a enfermedades de hipersecreción gástrica, como el Zollinger-Ellison. Se considera que tiene un factor genético, por su asociación a enfermedades de transmisión hereditaria y su mayor incidencia en gemelos de pacientes ulcerosos. Diversos factores ambientales también afectan al desarrollo de la enfermedad, destacando la presencia de H. pylori, que está presente en el 95 de las úlceras duodenales y el 60-70% de las gástricas, o la ingesta de AINEs, siendo ambos factores sinérgicos. El tabaquismo también aumenta la incidencia, recidivas, complicaciones y mortalidad de la úlcera péptica. La dieta, el alcohol, el café y los corticoides, en contra de lo que se pensaba, no parece influir, o tienen una influencia mínima. Tampoco está tan claro la influencia del estrés, ni de determinadas personalidades. La infección por H. pylori presenta una gran prevalencia, que oscila entre el 30 y el 80% de la población. Su descubrimiento hace que hoy en día se considere a la úlcera péptica como una enfermedad de origen infeccioso y, en muchos pacientes, curable, lo que facilita un cambio de su enfoque terapéutico. El nicho ecológico de esta bacteria es el estómago de primates, y más concretamente el hombre. Su transmisión parece ser fecal-oral, u oro-oral. La úlcera se comporta como una enfermedad de carácter crónico, que cursa con brotes de marcado componente estacional (primavera y otoño), especialmente en la duodenal. El tratamiento erradicador de H. pylori suele disminuir el número de recidivas. La sintomatología es inespecífica, presentándose dolor epigástrico intenso, lancinante, penetrante y urente que suele ceder con la ingestión de alimentos o antiácidos, con alta frecuencia de dolor nocturno, y a menudo asociado a sintomatología dispéptica. Un 20% de los pacientes sufren complicaciones, entre las que destacan hemorragia digestiva (25%), que puede ponerse de manifiesto como hematemesis y/o melenas, y se suele acompañar de anemia; perforación (10%), más frecuente en varones y ulcera duodenal pilórica, que presenta una alta mortalidad y se presenta con irritación peritoneal, dolor abdominal muy intenso y abdomen en tabla; y estenosis pilórica (2%), que se manifiesta con vómitos alimentarios cuantiosos, anorexia, pérdida ponderal y bazuqueo gástrico.
Palabras claves:
  • DUODENAL
  • GÁSTRICA
  • HELICOBACTER PYLORI
  • HEMORRAGIA
  • PEPTICA
  • ULCERA
  • DIGESTIVA

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.