Sesión Bibliográfica. 01 de Junio de 2004 (60)

El tabaco está muy asociado a enfermedad coronaria arterial y enfermedad cerebrovascular, reduce el HDL y tiene un efecto determinante en el flujo arterial coronario. La hipertensión también se asocia a un mayor riesgo de desarrollar enfermedad coronaria arterial, tanto acelerando el desarrollo de la enfermedad, como incrementando la sobrecarga del ventrículo izquierdo. Se ha demostrado que los fármacos antihipertensivos disminuyen la mortalidad coronaria. La enfermedad arterial coronaria es la principal complicación de la diabetes mellitus, que además se suele acompañar de otros factores de riesgo, como hipertensión, dislipemia u obesidad. Por ello, en diabéticos se aconseja un control de dislipemia, de modo que se debe iniciar tratamiento en pacientes con niveles de LDL mayores de 130 mg/dL, o de 100 mg/dL si hay evidencia de enfermedad macrovascular. En las mismas condiciones se iniciara tratamiento si los triglicéridos están por encima de 200 mg/dL, o 150 mg/dL. También se debe iniciar tratamiento hipolipemiante con niveles de HDL inferiores a 35 mg/dL. La actividad física continuada disminuye el riesgo de episodios coronarios agudos. Estos resultados se alcanzan con un programa regular de 30 minutos de actividad física aeróbica tres veces a la semana, con una carga individualizada para cada paciente. Otros factores de riesgo son obesidad, especialmente la visceral, niveles altos de factor VII y fibrinógeno, consumo elevado de alcohol y café.
Palabras claves:
  • TRIGLICERIDOS
  • OBESIDAD
  • HIPERTENSIÓN
  • DIABETES
  • ATEROSCLEROSIS

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.