Sesión Bibliográfica Semanal. 15 de Diciembre de 2010 (154)

Infección urinaria y embarazo Las ITU (infecciones del tracto urinario) pueden llegar a afectar al 5-10% de todos los embarazos ya que los cambios anatómicos y funcionales de la gestación incrementan el riesgo de ITU. Las formas clínicas y su incidencia son: bacteriuria asintomática (2-11%), cistitis (1,5%) y pielonefritis aguda (1-2%). Los gérmenes causantes son los mismos que fuera del embarazo; principalmente bacilos gramnegativos (Escherichia coli en un 85% de los casos). Bacteriuria asintomática: Consiste en la presencia de bacterias en la orina en ausencia de síntomas clínicos. Las bacteriurias asintomáticas son detectables en las primeras semanas del embarazo por lo que se recomienda el cribado de las gestantes ya que entre el 20 y 40 % de estas bacteriurias no tratadas evolucionan a pielonefritis aguda. Su diagnóstico se establece mediante urinocultivo (presencia de >100.000 UFC/mL). La muestra debe recogerse de la primera micción del dia, desechando la primera parte y previo lavado con agua y jabón de manos y genitales externos. Cistitis y síndrome uretral: Se caracteriza por la presencia de disúria, polaquiuria, síndrome miccional, ocasionalmente con dolor suprapúbico, orina maloliente y, a menudo, con hematúria. El análisis de orina mostrará urinocultivo positivo y piúria aunque puede que el cultivo sea negativo (síndrome uretral agudo o cistitis abacteriúrica que se asocia a la infección por clamidias). El diagnóstico del síndrome uretral puede requerir sondaje o punción suprapúbica. Pielonefritis: Consiste en la infección de la vía excretora alta y del parénquima renal de uno o ambos riñones y suele presentarse en el último trimestre del embarazo. La clínica incluye, además de la sintomatología de cistitis, fiebre, sudoración, escalofríos y dolor lumbar intenso y constante. El diagnóstico clínico se confirma con el urinocultivo positivo, en el sedimento se encontrará leucocituria, proteinuria y hematíes. El tratamiento de todos estos procesos debe iniciarse lo antes posible. Pueden utilizarse con seguridad penicilinas, cefalosporinas, amoxicilina-ác. clavulánico, nitrofurantoína o fosfomicina-trometamol. Una pauta de 7-10 días erradica la bacteriuria en el 70-80% de los pacientes, incluso la fosfomicina-trometamol, administrada en dosis única de 3 g consigue unas tasas de erradicación de >85%. .
Palabras claves:
  • AMOXICILINA-ÁC. CLAVULÁNI
  • BACTERIURIA
  • CEFALOSPORINAS
  • CISTITIS
  • FOSFOMICINA
  • INFECCIÓN URINARIA
  • NITROFURANTOÍNA
  • PENICILINAS
  • PIELONEFRITIS
  • SÍNDROME URETRAL
  • TROMETAMOL

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.