Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1994 (5)

Actualmente la tacrina (COGNEX°) es el único fármaco capaz de proporcionar una mejora clínica significativa a los pacientes afectados por la enfermedad de Alzheimer. Por desgracia, además de sus efectos adversos colinérgicos (náuseas, vómitos, diarrea), la tacrina posee una toxicidad hepática indudable. Un análisis, realizado sobre 2466 pacientes tratados en distintos ensayos, revela que la tacrina provoca un aumento de las transaminasas en la mitad de ellos. En el 25% de los casos, el aumento es superior a tres veces el valor normal y requiere la suspensión del tratamiento. La elevación de las transaminasas aparece casi siempre durante los tres primeros meses de tratamiento y disminuye al suspenderlo (normalización en 1-2 meses). Su incidencia y su importancia no están en relación con la dosis. En este análisis no se reveló ninguna muerte ni secuela. Tras la normalización se intentó la reintroducción del fármaco en 145 pacientes: se produjo, en general, una elevación rápida de las transaminasas, inferior, en el 50% de los casos, a tres veces el valor normal (lo que permitió continuar el tratamiento). Así pues, la hepatotoxicidad de la tacrina parece ser menos severa de lo que se creía. Una vigilancia estricta durante los tres primeros meses de tratamiento permitiría reducir el riesgo.
Palabras claves:
  • RIESGOS
  • PRECAUCIONES
  • MONITORIZACION
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • RECOMENDACIONES

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.