Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1994 (5)

Las recomendaciones dietéticas tradicionales para la prevención y el tratamiento de la arteriosclerosis consisten en reducir la ingesta total de grasa, especialmente la de ácidos grasos saturados y de colesterol dietético. Recientemente ha surgido el interés por dos tipos de ácidos grasos (AG) que podrían tener un papel beneficioso en dicha enfermedad: los AG monoinsaturados (AGMI) y los poliinsaturados (AGPI). Los primeros son el constituyente fundamental del ACEITE DE OLIVA; los AGPI se encuentran preferentemente en los ACEITES VEGETALES de girasol, maíz, soja, etc, y en el ACEITE_DE_PESCADO . Ambos tipos de ácidos grasos intervienen en la función de las membranas celulares, son precursores de los prostanoides (prostaglandinas, tromboxanos) y además reducen el colesterol, ya sea por disminución del colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (cLDL), aumento del colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (cHDL) o ambos. Se ha visto que la sustitución de grasa saturada por insaturada produce un efecto beneficioso, sobre todo en personas con concentraciones elevadas de colesterol plasmático. Por lo tanto, para disminuir el colesterol no sería estrictamente necesario reducir el aporte de grasa total, que suele ser el 40% de la energía total obtenida de la dieta, sino restringir la ingesta de ácidos grasos saturados.
Palabras claves:
  • ALIMENTOS
  • RECOMENDACIONES
  • DIETA

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.