El sistema renina-angiotensina está implicado en el equilibrio de electrolitos y el control de la presión arterial. Existen tres clases de fármacos que actúan sobre este sistema: los IECA (Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, enalapril, lisinopril, etc...), los ARA II (antagonistas de la angiotensina II y los inhibidores de la renina (aliskiren). Estos medicamentos se utilizan para tratar la presión arterial alta, insuficiencia cardíaca y en ocasiones para reducir la proteinuria en situaciones de función renal alterada. En alguno casos, diferentes tipos de estos medicamentos se combinan para obtener un bloqueo doble pero los estudios realizados apuntan a que puede existir un aumento del riesgo de hiperpotasemia, hipotensión o de empeoramiento de la función renal sin que se obtengan los beneficios esperados. Un meta-análisis de 33 ensayos aleatorizados (n = 68 405; edad media: 61 años, duración media: 52 semanas) comparó la efectividad clínica del bloqueo dual del sistema renina- angiotensina frente a la monoterapia, y los resultados no mostraron diferencias significativas en términos de mortalidad por cualquier causa o la mortalidad cardiovascular.
Ante esta situación, en la el doble tratamiento eleva los riesgos y no existe evidencia de que exista mejora en los resultados, las autoridades europeas iniciaron una revisión del balance beneficio-riesgo del uso concomitante de dos medicaciones que actúen inhibiendo el sistema renina - angiotensina (concretamente utilizando inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina y antagonistas de los receptores de la angiotensina II). El Comité consideró que limitar el uso de este doble bloqueo a una población determinada (según el estado de la función renal y el nivel de potasio basal), es la mejor opción para reducir los efectos adversos. Aún así, en el contexto de una insuficiencia cardiaca que requiere la adición de un antagonista del receptor de la angiotensina II (candesartán o valsartán) al tratamiento con inhibidores de la ECA, la doble terapia puede ser necesaria y las ganancias de un bloqueo dual del sistema renina-angiotensina pueden ser mayores que los riesgos. Si esto se produce, es necesario realizar una estrecha monitorización de la función renal, presión sanguínea y equilibrio electrolítico.