La fenitoína (difenilhidantoína) es un fármaco antiepiléptico ampliamente prescrito y uno de los más utilizado como primera línea de tratamiento antiepiléptico en pacientes hospitalizados. Aunque se ha demostrado eficaz para el tratamiento de enfermedades neurológicas, la fenitoína puede causar reacciones cutáneas adversas que van desde erupciones cutáneas leves (exantema maculopapular) a reacciones adversas cutáneas graves potencialmente mortales, entre las que se incluyen el síndrome de Stevens-Johnson, la necrólisis tóxica epidérmica (o Síndrome de Lyell) y el síndrome de reacciones a medicamentos con eosinofilia y síntomas sistémicos (síndrome DRESS, del inglés “Drug Rash with Eosinophilia and Systemic Symptoms”). El síndrome de Stevens Johnson y la necrólisis tóxica epidérmica son variantes de una misma enfermedad mucocutánea con altas tasas asociadas de morbilidad y mortalidad (10% -50%). El DRESS se caracteriza por la aparición de erupciones maculopapulares generalizadas, fiebre alta, eosinofilia, linfocitos atípicos y afectación visceral, y tiene una tasa de mortalidad cercana al 10%. El riesgo de desarrollar síndrome de Stevens Johnson y necrólisis epidérmica tóxica es mayor durante las primeras semanas de tratamiento. Por el contrario el síndrome DRESS generalmente se produce después de unas cuantas semanas de un tratamiento bien tolerado y a menudo después de un aumento de la dosis).
Estas reacciones son raras pero el hecho de que pueden ser potencialmente fatales hizo que un grupo de investigadores pusieran el foco de su trabajo en intentar comprender qué posibles factores genéticos se encontraban asociados con la aparición de este tipo de reacciones adversas. Para ello, durante el periodo 2002-2014 y trabajando con participantes de Taiwan, Japón, y Malasia, llevaron a cabo un estudio de casos y controles en el que se analizaron los genomas de 105 pacientes que desarrollaron reacciones cutáneas graves tras exposición a fenitoína (61 casos de síndrome de Stevens-Johnson / necrólisis tóxica epidérmica y 44 de síndrome DRESS), 78 pacientes con exantema maculopapular, 130 pacientes demostrados como fenitoína tolerantes y 3.655 controles sanos de la población general. En sus resultados los autores reportaron que los participantes con variantes modificadas de CYP2C9 y CYP2C19 * 3 * 1C mostraron una relación estadísticamente significativa con una intolerancia a la fenitoína, principalmente los portadores de la variante CYP2C9 * 3, observándose una disminución de entre el 93 al 95% en el aclaramiento del fármaco y con unos niveles plasmáticos significativamente mayores.
Estos hallazgos podrían contribuir a determinar un mejor perfil de seguridad de la fenitoína. La realización de estudios genómicos, previos al inicio del tratamiento con fenitoína, podrían ayudar en gran medida a minimizar la aparición de posibles reacciones cutáneas graves en estos pacientes.