El trastorno bipolar es un trastorno mental grave y recurrente que se caracteriza por oscilaciones en el estado de ánimo con fases de manía que se alternan con episodios depresivos. Su prevalencia a lo largo de la vida se sitúa alrededor del 1% en la población, siendo habitual la comorbilidad con otros trastornos mentales. Se estima que en atención primaria la prevalencia puede ser más alta, y numerosos estudios señalan que esta condición puede estar infradiagnosticada en este nivel asistencial. El error o el retraso en el diagnóstico correcto puede tener importantes implicaciones clínicas, porque saber si un episodio depresivo se encuentra enmarcado en un trastorno bipolar es esencial para un abordaje farmacológico adecuado. El uso de antidepresivos en un contexto de trastorno bipolar debe realizarse de forma concurrente con fármacos estabilizadores del ánimo, y de no ser así puede verse favorecida la irrupción de episodios maníacos, empeorando el diagnóstico. La Guía de Práctica Clínica sobre Trastorno Bipolar del Sistema Nacional de Salud español recomienda que desde el ámbito de la atención primaria exista un papel relevante en el manejo del trastorno bipolar, particularmente en lo que refiere a su detección, pero esto no siempre es así.
Un estudio de carácter descriptivo transversal multicéntrico, en el que participaron 19 consultas de atención primaria distribuidas por la geografía española trató de estimar la proporción de pacientes con resultado positivo en el cribado del trastorno bipolar entre los pacientes que acudían a la consulta presentando problemas de naturaleza psicológica y determinar sus características sociodemográficas y clínicas. La muestra total estuvo formada por 360 pacientes atención primaria. El cribado para TB se realizó mediante el “Mood Disorders Questionnaire”, y se obtuvieron datos sobre calidad de vida, impacto funcional, y datos sobre comorbilidad psiquiátrica y consumo de psicofármacos.
La proporción de cribados positivos fue del 11,9%. Más de la mitad de estos participantes recibían tratamiento con antidepresivos, pero solo 2 (los únicos que presentaban diagnóstico previo del trastorno) recibían tratamiento con estabilizadores del estado de ánimo. El cribado positivo se asoció a peor calidad de vida, a disfunción laboral, social y familiar, y a mayor percepción de estrés. Estos datos sugieren que el cribado del trastorno bipolar en pacientes de atención primaria con otros problemas psicológicos da lugar a una proporción alta de resultados positivos, lo que indica que puede haber una prevalencia relevante de pacientes con la enfermedad, la mayoría sin diagnóstico y sin tratamiento adecuado.
Los autores invitan a reflexionar y a tratar de profundizar en el eventual papel que puede o debe asumir la atención primaria en la detección, diagnóstico y el manejo de estos pacientes.