Sesión Bibliográfica Semanal. 30 de Marzo de 2015 (375)

La depresión severa afecta al 4% de la población general, y los datos indican que  más de la mitad de los casos  no responden a la medicación antidepresiva. Conocer más sobre esta enfermedad desde el punto de vista neurobiológico es uno de los factores clave que puede conducir a una mejor ayuda  hacia las personas  afectadas por el trastorno. En este sentido una de las  hipótesis que está  tomado fuerza últimamente  es la teoría  de la presencia  situación neuroinflamatoria  acompañando al  trastorno depresivo mayor: por un lado, se conoce que la activación del sistema inmune lleva asociado la presencia de comportamientos  comúnmente observados en las personas deprimidas como bajo estado de ánimo, anhedonia, anorexia y pérdida de peso;  por otro lado, se ha observado que las enfermedades que provocan neuroinflamación están asociadas  con altas tasas de trastorno depresivo mayor; y  más recientemente se ha determinado que la presencia de  marcadores periféricos de inflamación, como la Proteína Reactiva-C, son frecuentes en los pacientes deprimidos. Pero una de las principales  limitaciones  de  la hipótesis neuroinflamatoria  es la falta de evidencia específica de la existencia de  inflamación en el cerebro durante los episodios de depresión.

Un equipo de Investigadores del Centro de Adicciones y Salud Mental del Instituto de Investigación de la Salud CAMH) Campbell Family Mental en Toronto, Canadá, abordó este temática diseñando un ensayo en el que se planteó como objetivo cuantificar le presencia de marcadores  inflamatorios en el cerebro de  pacientes con depresión mayor en comparación con un grupo de pacientes control sanos. Se tomó como  indicador de la presencia de inflamación el nivel de activación de la microglia, células del sistema inmune que se sabe juegan un papel clave en la respuesta inflamatoria del cerebro. Este nivel de inflamación se cuantificó determinando  el grado de densidad de proteína translocadora de las células de la microglía utilizando tomografías por emisión de positrones (PET) sobre 20 pacientes con un episodio depresivo mayor  secundario a la presencia de  un trastorno depresivo mayor y 20 individuos sanos. Los escáneres PET mostraron  la existencia de una  importante inflamación en el cerebro de las personas con depresión, y  esta inflamación  se mostró más intensa entre los participantes con mayor severidad de la enfermedad.  En concreto, y de forma promedio, los cerebros de las personas que estaban experimentando depresión clínica mostraron un aumento inflamatoria del 30%.

Los autores del estudio se congratulan de estos hallazgos, pues proporciona la evidencia más convincente hasta la fecha de la inflamación del cerebro, y más específicamente la activación microglial, durante episodios depresivos mayores. Esto puede contribuir al  diseño de nuevas y mejores estrategias de abordar la situación depresiva  definiendo un nuevo objetivo potencial de tratamiento. Queda por ver, y este debe ser el objetivo de futuros ensayos, en que medida  posibles acciones dirigidas a disminuir la inflamación del cerebro  pueden llegar a repercutir en la rebaja de la severidad de los síntomas consecuencia de los estados depresivos. 

Palabras claves:
  • depresión mayor
  • episodio depresivo mayor
  • neuroinflamación

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.