Sesión Bibliográfica Semanal. 13 de Octubre de 2015 (403)

El tortícolis es una actitud viciosa de la cabeza y el cuello relacionada con la contracción o retracción unilateral del músculo esternocleidomastoideo. La tortícolis muscular congénita se presenta en el recién nacido o se manifiesta durante los dos primeros meses de vida, y ocurre debido a una mala posición uterina, en la que existe compresión e isquemia muscular, o como consecuencia de lesión por estiramiento durante el parto. Generalmente se detecta en las primeras etapas después del nacimiento, cuando se detecta que el bebé siempre tiene la cabeza inclinada hacia el mismo lado y presenta dificultades para girarla hacia el otro, presentando de forma característica una inclinación de la cabeza hacia el lado afectado de manera que la oreja se acerca al hombro con una rotación en sentido opuesto, apuntando la barbilla hacia el hombro contrario. En ocasiones puede presentarse asociada a una asimetría facial con un discreto aplanamiento del lado afecto, y del cráneo. Cuando se detecta una situación de este tipo la exploración médica debe permitir descartar otras causas de tortícolis (por ejemplo debidas a malformaciones craneocervicales), y si el diagnóstico final apunta a una tortícolis muscular congénita iniciar un tratamiento que permita una corrección pasiva de la deformidad. Debe tenerse también en cuenta que en ocasiones (el 20% de los casos) puede existir asociación con una displasia de cadera o con otras patologías como el pie zambo. Cuando el tratamiento, consistente en una corrección postural y la aplicación de manipulaciones y ejercicios de estiramiento, se inicia de forma precoz la evolución suele ser buena en el 90 por ciento de los casos, aunque en ocasiones puede persistir cierto grado de asimetría facial, pese a que se haya conseguido la corrección de la tortícolis.

La corrección postural se consigue mediante diferentes acciones: dirigiendo hacia el niño estímulos, visuales y auditivos en el sentido de la corrección de la deformidad (colocación de la cuna, de los juguetes, y a la hora de dirigirse a él); cambiar regularmente la posición del niño evitando posturas que  mantengan el tortícolis; llevar al niño en brazos procurando que la cabeza quede girada en el sentido contrario a la deformidad. El tratamiento fisioterapéutico, basado en movilizaciones pasivas y estiramientos, debe ser realizado por dos personas un mínimo de 4 veces al día, repitiendo unas 20 veces cada uno de los movimientos consistentes en lateralizar el cuello inclinando la cabeza hacia el lado opuesto al tortícolis, y rotarlo girando la cabeza hacia el lado afectado. En los casos en los que el niño haya cumplido un año sin que se obtenga respuesta al tratamiento, o en aquellos casos en los que el diagnóstico se realiza de forma tardía es necesario recurrir a una cirugía de liberación-alargamiento del esternocleidomastoideo.

Palabras claves:Ninguna

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.