Sesión Bibliográfica Semanal. 21 de Diciembre de 2015 (413)

La diabetes mellitus afecta a 382 millones de personas en todo el mundo y la prevalencia se estima que aumentará. Esta realidad supone una pesada carga económica sobre los sistemas nacionales de salud: el coste de la atención médica dedicada a los pacientes con diabetes se estimó en 612 millones de dólares a nivel mundial en el año 2014, sin tener en cuenta en este cálculo los costes asociados a las frecuentes complicaciones que suelen acompañar a esta enfermedad crónica. Por tanto, es una necesidad global poder disponer de medicamentos antidiabéticos eficaces y de bajo coste.

La totalidad de directrices actuales recomiendan el tratamiento con metformina como agente de primera línea, ya que se trata de un medicamento que es barato, tiene una eficacia duradera y buenos datos de seguridad. Cuando a pesar de este tratamiento la HbA1c objetivo no se logra después de un periodo de tres a seis meses, las directrices sugieren la adición de agente de segunda línea, entre los que deben tenerse en cuenta  sulfonilurea, inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4, agonistas de los receptores del péptido 1 similar al glucagón o insulina, a los que más recientemente se han añadido inhibidores del cotransportador 2 de sodio glucosa, colesevelam, mesilato de bromocriptina o inhibidor de la alfa-glucosidasa. Si de esta manera no se llega a cumplir con los valores HbA1c deseados, la recomendación es dar el paso hacia una triple terapia. A pesar de todo ello, los estudios realizados tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados ponen de manifiesto que en muchos casos la HbA1c se encuentra muy lejos de la meta de control.

La unanimidad que existe en la propuesta de metformina como agente de primera línea queda un tanto diluida en el momento en que debe optarse por una ampliación del tratamiento, y no existe un consenso definitivo a la hora de elegir cuál debe ser el tratamiento de segunda línea a recomendar.

A partir de la búsqueda bibliográfica extensa de artículos publicados, guías de práctica clínica y referencias científicas realizada sobre las principales bases de datos electrónicas, un trabajo reciente ha tratado de evaluar qué fármaco es el más idóneo para ser administrado cuando la metformina no es suficiente para un correcto control de la diabetes; adicionalmente también se trató de establecer si los mejores resultados de la terapia dual se obtienen utilizando el fármaco de segunda línea de forma complementaria o cuando se administra en forma de terapia de combinación de dosis fija.

Los resultados obtenidos sugieren que de la adición de sulfonilurea a metformina representa la mejor opción tanto si se trata de paliar situaciones de resistencia a la insulina o de su deficiencia. Sulfonilurea se demostró más eficaz y más barata que tiazolidindionas, inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4, análogos del péptido similar al glucagón e insulina. El principal efecto secundario de la sulfonilurea cuando se combina con la metformina se identificó en el riesgo de hipoglucemia pero no se observaron efectos sobre el peso corporal. El tratamiento con dosis fijas sulfonilurea/metformina fue más eficaz en la dosis más baja y reportado como causante de menos efectos secundarios, con una mejor adherencia al tratamiento por parte del paciente. Además, la combinación de dosis fija también resultó ser más económica que la terapia complementaria.

Palabras claves:
  • diabetes
  • antidiabéticos
  • antidiabéticos de segunda línea
  • metformina
  • sulfonilurea
  • tratamiento combinado de dosis fijo

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.