Sesión Bibliográfica Semanal. 25 de Abril de 2016 (431)

Un trabajo realizado en 2014 estimó que cerca del 39% de la población mundial presentaba sobrepeso, y el 13% eran obesos. En los Estado Unidos informes recientes apuntan a que aproximadamente 78 millones de adultos son obesos, y datos epidemiológicos del periodo 2011-2012 (los más recientes) informaron de una prevalencia de sobrepeso en el 69% de la población adulta norteamericana y de obesidad establecida en el 35%.

La obesidad contribuye de forma importante a una gran variedad de condiciones, lo que supone un reto importante de salud pública. Una acumulación excesiva de grasa aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes, dislipidemia, enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, osteoartritis, depresión y apnea del sueño, además de aumentar el riesgo general de mortalidad. Los beneficios de la pérdida de peso, por tanto, son claros y se ha documentado que una pérdida de peso sostenida de entre el 3% y el 5% reduce los triglicéridos, la glucosa, la hemoglobina glicosilada, y el riesgo de desarrollar diabetes. Pérdidas de peso de cantidades mayores (> 5%) reduce la presión arterial, el colesterol de lipoproteínas de baja densidad (LDL-C), el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (HDL-C) y la necesidad de medicación para la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia.

Aunque las recomendaciones que se centran en promover cambios en el estilo de vida y modificaciones del comportamiento puede ayudar a una pérdida de peso significativa a corto plazo, la realidad con la que nos encontramos es que, a largo plazo, la pérdida de peso sostenida es difícil de lograr para la mayoría de los pacientes, lo que ha llevado a los especialistas a considerar opciones alternativas como el uso de medicamentos. En este sentido, tanto el Colegio Americano de Cardiología como la Sociedad de Endocrinología recomiendan en sus directrices que se tenga en consideración el uso de medicamentos como complemento de las intervenciones sobre el estilo de vida o de comportamiento en pacientes con un IMC≥30kg/m2 o en pacientes con un IMC≥27kg/m2 que presenten además otras condiciones como hipertensión, dislipidemia o diabetes.

Con anterioridad a 2012, el numero de medicamentos disponibles para el tratamiento farmacológico de la obesidad y el sobrepeso era limitado, pero en los últimos años han ido apareciendo nuevas opciones farmacológicas, hasta llegar a las 6 que existen actualmente en el mercado: fentermina, orlistat, lorcaserin, fentermina/topiramato ER, naltrexona/bupropión, y liraglutida; los últimos 4 agentes aprobados en los últimos 4 años.

Para poder disponer de aprobación todos estos medicamentos han tenido que demostrar en ensayos clínicos en humanos su capacidad para inducir una pérdida media de peso del 5% después de un año de tratamiento, en al menos el 35% de los participantes. Pero lo que no se conoce con exactitud son las diferencias significativas que pueden existir entre estos medicamentos en relación a eficacia, seguridad, efectos adversos y precauciones necesarias.

Una nueva revisión analiza la literatura disponible en relación a los beneficios clínicos y potenciales riesgos de estos nuevos fármacos. En concreto el trabajo se centró en la localización y análisis de ensayos clínicos de fase 3 y 4 de los nuevos agentes farmacológicos aprobados para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, considerando como elegibles aquellos en los que figuran en sus puntos finales de pérdidas de peso ≥5% y ≥10% desde la línea base.

El estudio no encontró trabajos en los que los diferentes medicamentos implicados hubiesen sido evaluados de forma directa unos con otros, aspecto que limita la comparación entre los diferentes agentes. La combinación fentermina/topiramato ER parece presentar de forma general las mejores pérdidas de peso promedio, así como altos porcentajes de pacientes que alcanzaron los objetivos de ≥5% y ≥10%, puntos de referencia de pérdida de peso, seguido en segundo lugar por la naltrexona/bupropión, y con liraglutida a continuación, con las peores tasas de éxito en la pérdida de peso en los tratamientos con lorcaserin. Los pacientes que utilizaron fentermina/topiramato ER también presentaron las mejores tasas de cumplimiento del tratamiento. Aunque los eventos adversos observados difirieron en función de los distintos tratamientos, los más comunes fueron en todos los casos de naturaleza gastrointestinal, con mayores tasas de reporte en el caso de liraglutida y las más bajas para lorcaserin.

El análisis de los autores concluye que ninguno de los agentes evaluados puede ser sugerido de forma clara como tratamiento de primera línea, y que la toma de la decisión final deberá basarse en factores específicos del paciente.

Palabras claves:
  • sobrepeso
  • obesidad
  • medicamentos para la gestión de la obesidad y el sobrepeso
  • fentermina
  • orlistat
  • lorcaserin
  • fentermina/topiramato ER
  • naltrexona/bupropión
  • liraglutida

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.