Sesión Bibliográfica Semanal. 17 de Octubre de 2016 (455)

No se sabe exactamente por qué se producen las náuseas y vómitos, presentes en el 85% de las mujeres embarazadas, pero sin duda se trata de una sintomatología muy común. En su forma más grave, la hiperémesis gravídica, el nivel de incidencia se sitúa en el 0,3% del total de embarazos y se caracteriza por vómitos intratables, deshidratación, desequilibrio electrolítico, cetosis, deficiencias nutricionales y pérdida de peso; en los casos graves, las mujeres pueden requerir hospitalización prolongada y el apoyo de la nutrición enteral o parenteral. Los síntomas suelen comenzar sobre las 6-8 semanas de gestación y desaparecer antes de las 20 semanas, pero pueden llegar a persistir durante todo el embarazo. Ante el desconocimiento de una causa clara responsable de este tipo de situaciones, el tratamiento se centra en tratar de aliviar los síntomas y prevenir morbilidades graves como la encefalopatía de Wernicke, la insuficiencia renal, o la pérdida de peso extrema.

Una revisión resume la evidencia actual sobre los tratamientos disponibles y su nivel de eficacia. Los autores del trabajo identificaron 13.075 títulos, de los cuales 222 fueron sometidos a una revisión completa, y se seleccionaron 78 en base a los criterios de inclusión definidos. Dentro del análisi de sesgo, 11 estudios controlados aleatorizados (ECA) fueron clasificados como de alto riesgo; 21 fueron clasificados como de riesgo de sesgo incierto; la calidad de las series de casos y de los estudios no aleatorizados se consideró débil (n = 9) o moderada (n = 2); y sólo los 35 ECA restantes fueron clasificados como de bajo riesgo de sesgo y considerados para la enumeración de los tratamientos que han demostrado tener algún tipo de beneficio.

La primera aproximación para enfrentar el problema de vómitos y nauseas durante el embarazo incluye una serie de medidas simples de estilo de vida como el establecimiento de las comidas de forma poco abundante y con mayor frecuencia, preferir los alimentos poco fuertes (de sabor u olor) con bajo contenido en sal y grasas, y los ricos en hidratos de carbono o proteínas; y cuando no se obtiene buen resultado de esta manera, puede ser una primera opción el uso de medicamentos de venta libre, como la vitamina B6 (piridoxina), el jengibre, pulsera de acupresión (que estimula el punto de acupresión P6 pericardio), o aplicación de técnicas de acupuntura o de estimulación nerviosa. Según la revisión el uso del jengibre (Zingiber officinale) con propiedades descritas por primera vez en la medicina tradicional china y disponible en varias formas de preparación (raíz fresca en polvo, tabletas, cápsulas y jarabes), se ha asociado, igual que el uso de la vitamina B6 y la acupresión, con una mejoría en los síntomas leves (en todos los casos con nivel de evidencia A, clase IIa). El uso de acupuntura indicó un beneficio poco claro (nivel A, clase IIb) y la estimulación nerviosa, aunque puede ser considerada, también presenta un beneficio poco claro (nivel B, clase IIb).

A la segunda línea de tratamientos para los síntomas de moderados a graves, se suele recurrir cuando la mujer solicita mayor atención médica después de probar las opciones iniciales y comprende una amplia gama de fármacos antieméticos, así como el suministro de líquidos por vía intravenosa y la reposición de electrolitos para las mujeres que experimentan deshidratación y/o cetosis. Se encuentran en esta gama de actuación farmacológica, asociada con una mejoría de los síntomas, la combinación vitamina B6 (piridoxina)/doxilamina, (nivel A, clase IIa), la combinación vitamina B6 más psicoterapia (nivel B, clase IIa), los antagonistas de los receptores de dopamina (nivel A, Clase IIa), los antagonistas de la serotonina, principalmente ondansetrón (nivel A, clase IIa), aunque con poca información sobre su seguridad, y el uso intravenoso de solución salina con dextrosa (nivel B, IIa clase), con evidencia que indica, para este último punto, comparabilidad entre su aplicación ambulatoria u hospitalaria.

Los tratamientos de tercera línea se reservan para las mujeres con síntomas graves y persistentes, se inician siempre en un entorno hospitalario, e incluyen los corticosteroides que pueden ser considerados en los casos graves, aunque la evidencia (nivel A, IIb clase) indica que su beneficio no está claro; y clonidina transdérmica, con pruebas limitadas (nivel B, Clase IIb) que indican mejora de síntomas aunque en la actualidad no se trate de un tratamiento establecido en la práctica clínica.

En la valoración global de la revisión se pone de manifiesto la baja calidad en general de la evidencia de las terapias para el tratamiento de las náuseas y los vómitos y de la hiperémesis gravídica en el embarazo.

Palabras claves:
  • náuseas y vómitos durante el embarazo
  • hiperémesis gravídica
  • vitamina B6
  • piridoxina
  • jengibre
  • pulsera de acupresión
  • doxilamina
  • antagonistas de los receptores de dopamina
  • antagonistas de la serotonina
  • solución salina intravenosa con dextrosa
  • ondansetrón
  • corticosteroides
  • clonidina transdérmica

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.