Sesión Bibliográfica Semanal 13 de Marzo de 2018 (525)

En los últimos 30 años los programas de vacunación infantil que se realizan de forma recomendada y rutinaria hasta los dos años de vida han pasado de incluir dos vacunas contra siete enfermedades a 10 vacunas contra 14 enfermedades.

Se ha especulado con que este aumento de exposición a los antígenos de las vacunas podría ser dañino para los niños, con especial preocupación sobre posibles afectaciones sobre el rendimiento futuro del sistema inmune, lo que expondría a los niños a mayores riesgos de infecciones inespecíficas, dependientes de agentes causantes distintos de los agentes contra los que han sido vacunados. En este sentido, el “Institute of Medicine”, en los EE.UU, realizó en 2002 un informe en el que identificó mecanismos biológicamente posibles por los cuales la exposición múltiple a los antígenos de las vacunas podría inducir una disfunción inmune y aumentar el riesgo de infecciones inespecíficas, lo que daría cobertura a estas preocupaciones. Con base, al menos parcialmente, en estos antecedentes, se estima que en los Estados Unidos entre el 10% y el 15% de las familias eligen calendarios de vacunación alternativos o diferidos respecto a los que ofrecen las administraciones sanitarias.

Desde el “Institute for Health Research”, y con la colaboración de seis organizaciones estadounidenses de atención médica que participan en el “Vaccine Safety Datalink”, un proyecto colaborativo que desde 1990 se dedica a monitorizar la seguridad de las vacunas, se realizó un estudio anidado de casos y controles. Partiendo de registros de una cohorte de casi 5.000 bebés con seguimiento desde el nacimiento hasta los 47 meses de edad durante un periodo de 12 años, se seleccionaron 193 casos de niños entre 23 y 47 meses con infecciones inespecíficas causadas por agentes distintos a los que van dirigidas las vacunas incluidas en los protocolos de vacunación infantil estándar, y 751 controles emparejados que no habían recibido diagnóstico para este tipo de infecciones.

La exposición promedio estimada del antígeno acumulado desde el nacimiento hasta los dos años (sumar el número de antígenos presentes en cada dosis de vacuna recibida) para los niños que habían sufrido infecciones entre los 23 y los 47 meses (casos) fue de 240.6 y de 242.9 para los niños que no habían experimentado procesos infecciosos (controles), una diferencia que no fue estadísticamente significativa.

Estos resultados apoyan la idea de que la exposición a las vacunas incluidas en los calendarios de vacunación infantil no predispone a un mayor riesgo de infecciones en los años siguientes.

Palabras claves:
  • vacunas
  • calendario de vacunación infantil
  • riesgos de las vacunas
  • seguridad vacunas

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.