Sesión Bibliográfica Semanal. 16 de Mayo de 2018 (534)

Los cálculos renales son depósitos minerales que se forman en los riñones. Aunque estas piedras no causan un daño significativo pueden ser muy dolorosas cuando su tamaño no permite un paso fácil por las vías urinarias para ser expulsadas. En tales casos, el paciente puede necesitar intervención urológica para la eliminación del cálculo, o ser objeto de tratamiento para romperlos en trozos más pequeños (litotricia) de más fácil gestión. En las últimas tres décadas la prevalencia de cálculos renales ha aumentado en un 70%, particularmente entre niños, adolescentes y adultos jóvenes, sin que se conozcan los motivos de este aumento.

Estudios recientes han informado de diferencias en la composición del microbioma intestinal y urológico entre pacientes con y sin nefrolitiasis. Se sabe bien que los antibióticos tienen un efecto sobre el microbioma, pero no queda claro si este tipo de medicamentos constituye un factor de riesgo para la aparición de cálculos renales. Disponer de más información en este ámbito ayudaría a una mejor comprensión de posibles vías causales de la enfermedad.

Un estudio anidado de casos y controles ha evaluado la asociación entre la exposición oral a antibióticos y la nefrolitiasis. Los científicos revisaron los registros electrónicos de salud de 13 millones de adultos y niños en el Reino Unido que acudieron a una consulta generalista entre 1994 y 2015. A partir de esta fuente, se seleccionaron y analizaron historiales de tratamiento de 26.000 pacientes con cálculos renales que fueron comparados con los registros de salud de casi 260.000 sujetos control que no habían desarrollado cálculos renales. Los autores tuvieron en cuenta las recetas expedidas para 12 tipos comunes de antibiótico de uso ambulatorio:

El análisis encontró que el consumo de varios tipos de antibióticos orales, más específicamente, sulfamidas, cefalosporinas, fluoroquinolonas, y penicilinas de amplio espectro, se relacionaron con un mayor riesgo de cálculos renales. La magnitud de las asociaciones fue mayor cuando la exposición a los medicamentos tuvo lugar a edades más jóvenes (niños y adolescentes) y en los 3-6 meses antes de la aparición de los cálculos. En todos los casos, excepto en las penicilinas de amplio espectro, el efecto permaneció estadísticamente significativo a los 3-5 años desde la exposición, aunque el nivel de riesgo disminuyó con el tiempo. Incluso después de ajustar los cálculos estadísticos por factores como edad, sexo, origen étnico, consumo de otros medicamentos (como diuréticos tiazídicos y diuréticos del asa, inhibidores de la bomba de protones o estatinas) y otras afecciones médicas (infección de tracto urinario,…) el aumento del riesgo siguió siendo significativo.

La mayor magnitud de riesgo se halló para los antibióticos sulfas, que se asociaron con el doble de probabilidades que las personas del grupo de control de desarrollar cálculos renales; mientras que el extremo opuesto en cuanto al riesgo lo ocuparon las penicilinas de amplio espectro con casi un tercio más de probabilidades de desarrollo de nefrolitiasis en relación a sus controles emparejados.

Los autores asumen el consumo de antibióticos como un factor de riesgo modificable para la formación de cálculos renales que debería ser tenido en cuenta para impulsar cambios en los patrones de prescripción, lo que podría contribuir a disminuir, según sus palabras, la epidemia actual de cálculos renales en niños; más teniendo en cuenta que se estima que cerca del 30% de prescripciones antibióticas son innecesarias.

Palabras claves:
  • microbiota
  • antibióticos
  • efectos adversos
  • cálculos renales
  • cólicos

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.