Sesión Bibliográfica Semanal. 01 de Enero de 1994 (5)

La tacrina es un inhibidor de la colinesterasa que incrementa la disponibilidad de la acetilcolina en las neuronas muscarínicas. El tratamiento de la enfermedad de Alzheimer con tacrina es paliativo. La tacrina consigue enlentecer la progresión de la enfermedad, no curarla. Una limitación importante del uso de tacrina son sus efectos adversos que se presentan hasta en el 25% de los pacientes. La toxicidad más importante se produce a nivel hepático, se manifiesta por la elevación del nivel de transaminasas hepáticas . Suele producirse al inicio de la terapia y es más frecuente en mujeres que en hombres. Otros efectos adversos frecuentes son: náuseas, vómitos, diarreas, cefalea, agitación, anorexia, dolor abdominal y dispepsia. La dosis inicial recomendada de tacrina es de 10 mg/6 horas. Si el paciente lo tolera bien puede aumentarse hasta 80 mg/día (en cuatro tomas) y luego puede ir incrementándose cada 6 semanas hasta la dosis máxima recomendada de 160 mg/día. La función hepática debe monitorizarse semanalmente durante las primeras 18 semanas de tratamiento y durante 6 semanas cada vez que se incrementa la dosis.
Palabras claves:
  • ADMINISTRACION
  • EFECTOS-ADVERSOS
  • EFICACIA
  • RIESGOS
  • DOSIS
  • MONITORIZACION

NewsLetter de abstracts redactados por expertos del programa y con la colaboración de profesionales de la salud que trabajan en diferentes ámbitos asistenciales.